LA ALCAZABA DE MALAGA
Es un ciudadela árabe amurallada construida entre los siglos
IX y XI. Contiene en su interior una residencia palacial.
Lo más interesante de este monumento malagueño es lo
que nos enseña de la cultura árabe. Es además
el conjunto arquitectónico de carácter militar más
importante de toda Andalucía.
Nos situamos en el exterior, a unos metros de la entrada, para contemplar
la imagen de la alcazaba malagueña. Es un conjunto de cubos
superpuestos, realizados en ladrillo y piedra, con aprovechamiento
de restos romanos. Entre los cubos destacan masas de vegetación,
siempre verde, que contrastan con el ocre de la construcción.
Entramos por un camino empedrado y una gran puerta de madera. Comenzamos
a subir por unos pasillos en zigzag amurallados, con pequeñas
torres en los ángulos. Esperábamos un acceso directo,
abierto, sin tanto paseo entre piedras y ladrillo. Nos comenta el
guía que el motivo de tanta complicación arquitectónica
es la defensa de la ciudadela. Si se pretende entrar por la entrada
principal, desde las torres se puede atacar al invasor e impedir su
avance. La defensa exterior se consigue con murallas construidas sobre
salientes rocosos.
Tras encontrarnos con restos romanos, llegamos a una amplia zona
ajardinada, con bellas vistas sobre el rectorado, el ayuntamiento
y el parque. Nos dicen que ahora vemos rosas y otras plantas ornamentales
en los parterres. En la época árabe, los parterres estaban
plantados de frutales y vegetales comestibles en su mayor parte. El
vergel árabe es un jardín práctico y aprovechable.
Los habitantes del desierto llevan en su sangre que el agua es necesaria
para sobrevivir.
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